EMOCIONES

Nuestra cultura ofrece a cada paso entretenimiento y acceso a experiencias de todo tipo. Sin embargo, parece que muchos de nosotros no tenemos habilidad para experimentar el placer, y en su lugar a menudo nos cuidamos de hacerlo. Disfrutar del placer en la vida está directamente relacionado con nuestra felicidad, por lo que la tarea de volver a aprender lo que nos da placer, y cómo apreciarlo profundamente, es imprescindible si queremos realmente experimentar más felicidad.

Qué es y qué no es el placer

El diccionario de Google define el placer como “un sentimiento de satisfacción y disfrute feliz”. Palabras muy bonitas que a menudo provocan precaución en la gente cuando se les sugiere que necesitan más de ello. En nuestra cultura, muchos parecen tener la creencia de que el placer nos puede llevar por un camino equivocado. Conocidos y amigos hablan de cómo el perseguir el placer conduce a las adicciones, la gula, y a “descarrilarnos”. Imágenes de adicción a las drogas, el alcohol, la obesidad, la promiscuidad sexual y diez horas jugando juegos de computadora surgen en nuestra mente. Y visto de esa manera, buscar el placer es peligroso, equivalente a hacer un trato con el diablo.

¡Con imágenes de ese tipo en nuestra mente es comprensible que despierte preocupación! Sin embargo, es el no conocer, escuchar y seguir lo que realmente nos gusta lo que finalmente nos lleva a la glotonería y la adicción. Cuando hablamos de placer nos referimos a la sensación que podemos tener cuando estamos en el momento presente y conscientemente disfrutamos de forma plena lo que estamos viviendo. Esto es diferente a la sensación de alivio del sufrimiento y alejamiento de uno mismo y del momento actual que ofrecen las adicciones. Estar presente y consciente es un componente clave del verdadero placer.

Lo que describimos como placentero es único para cada uno de nosotros. Abundan las oportunidades para cada uno todos los días, incluso cuando estamos en medio de circunstancias desagradables. Simplemente, tenemos que volver a aprender a prestar atención a nuestra experiencia sensorial (ver, oír, oler, degustar, tocar) y reconocer los sentimientos de “feliz satisfacción y disfrute” que vienen de prestar atención a incluso las experiencias más comunes en nuestros días. Una vez que tengamos el hábito de prestar atención y experimentar placer, ¡estaremos inspirados para continuar con la práctica, porque se siente bien!

Aprende a disfrutar del placer

A muchos de nosotros no se nos ha enseñado la importancia de disfrutar del placer en la vida, ni cómo podemos aumentar nuestra felicidad, perdiéndonos de oportunidades todos los días para sintonizar con el placer. Considera, por ejemplo cuando estás conduciendo o caminando y de repente observas cómo la luna se eleva sobre el horizonte, o si doblas una esquina justo a tiempo para presenciar una magnífica puesta de sol. Estos momentos pueden encender los sentimientos de placer y anclarnos en el momento presente aunque sea por un corto tiempo.

Una vez más, la clave para experimentar profundamente el placer es estar presente y apreciar conscientemente lo que estamos viviendo. Mira a tu alrededor en cualquier momento del día y observa lo que te gusta, por pequeño que sea. Presta atención a las sensaciones agradables que surgen cuando sintonizas con lo que te gusta de ese momento.

Mientras la vida puede ser desafiante y difícil a veces, a pesar de las luchas en las que nos encontremos también sabemos que abundan las oportunidades para traer más “feliz satisfacción y disfrute” a nuestra vida cotidiana. ¡Todos podemos aprovechar más eso! Así que pregúntate: “¿Qué me da placer en este momento?” Responder a esa pregunta puede ser la diferencia entre un momento olvidable y aburrido, y un momento consciente,