A la mediática británica parece no importarle su peso. Recientemente confesó ante la prensa que ese tema no le preocupa y que por eso se da todos los gustos.

¿Su principal debilidad culinaria? La comida de McDonald’s. “He estado de vacaciones y comí más que un cerdo”, fueron la palabras de Price. Y agregó: “Además tengo un McDonald’s muy cerca de donde vivo. ¡Pronto me convertiré en una hamburguesa!”. Y es que, al parecer, cada vez que puede se da una vueltita por el local de comidas rápidas para degustar las deliciosas nuggets de pollo o su hamburguesa favorita. Siempre acompaña su comida con papas fritas y un batido de plátano.