Sentirse triste o alegre es una decisión: eso lo sabemos todas. En lo personal, y más allá de las circunstancias, yo siempre trato de elegir el camino de la alegría. No sé si es mi carácter o si, con el paso de los años, aprendí que adoptar a la tristeza como modo de vida no lleva a ningún sitio.

Entonces, hoy te quiero contar por qué elegí y elijo todos los días transitar la senda de la alegría…

¿Por qué la alegría y no la tristeza?

Como todo el mundo, también tengo mis momentos de ansiedad y de tristeza, pero trato de que sean los menos porque estar triste me produce un cúmulo de sensaciones incómodas que terminan por perjudicar mi salud.

Cuando estoy deprimida o enojada, el mundo se pone en mi contra (obviamente soy yo la que va al contrario de lo que va el universo completo, pero en ese momento no lo siento así) y TODO me sale mal, ¡pero todo eh! Es en esos días en los que me pregunto para qué salí de mi cama si lo único que conseguí fue experimentar un tropezón tras otro.

En cambio, cuando estoy en mis días alegres (que afortunadamente son la mayoría), todo me sale con mayor fluidez y, si hay algo que no ocurre tal como yo quería, ¡no tengo problema en volver a intentarlo!

¿Qué pasa con mi salud?

Bueno, ese es otro gran punto: estar triste y desganada o enojada con toda la humanidad, me produce muchísimos malestares como dolores de estómago, de cabeza o musculares ¡y ni hablemos del estrés y los nervios que me invaden!

En cambio, al elegir el camino de la alegría, todas esas sensaciones feas desaparecen como por arte de magia, mi cuerpo se siente muy bien, y la tranquilidad y el optimismo me invaden: cero dolores, cero molestias y ¡nada de estrés!

Pero ¿cómo dejar ir a la tristeza?

Aconsejar a los otros que sean felices es muy sencillo, cualquiera puede hacerlo, pero darles las herramientas que necesitan para que comiencen a transitar la senda de la alegría es muy diferente.

¿Mi humilde recomendación? Regálate tus espacios para estar triste, a fin de cuentas, este sentimiento también es parte de la vida. Pero, ten siempre presente que la alegría es una actitud que debes animarte a asumir, minuto a minuto. ¡No cae del cielo!

Así que en esos momentos de mayores dificultades, Identifica todos los motivos que tienes para ser feliz; en mi caso, mis hijas y mi esposo son mi principal motor. Esto te dará fuerzas para levantarte por las mañanas, no decaer y escapar de todas esas tristezas que terminan por ser contraproducentes.