Jennifer Aniston encabezó en Los Ángeles la premier de la película Call Me Crazy, que produce y dirige. La actriz de 44 años estaba divina en un conjunto negro strapless, pero su look quedó opacado por un pequeño desliz de su maquilladora.

Y es que la rubia es fanática del cupping, una terapia que consiste en aplicar ventosas o tazas (en inglés, cup) en el cuerpo para literalmente succionar. Con esta técnica, procedente de la antigua medicina china, se cree que se favorece a la circulación sanguínea, entre otras cosas. El proceso puede dejar algunas marquitas en el cuerpo, que no son graves, pero sí visibles. Y eso es lo que le pasó a Jen.

Parece que para la premier, la actriz de Friends confió en que su maquilladora pudiera cubrir las huellas del cupping con base. Pero el flash de los paparazzi todo lo puede.

Igualmente, de frente, Jennifer estaba divina como siempre.