La vida es hermosa, pero muchas mujeres han perdido la capacidad de apreciarla y ven todo negro. Déjame hacerte una pregunta, ¿te encuentras en la misma situación?

¡Veremos! Hoy queremos facilitarte algunas herramientas para que le pongas punto final a esta incertidumbre…

Tienes miedo al futuro

Si eres infeliz, solo verás preocupación en tu futuro. Dedicas más tiempo a reflexionar sobre lo que podría salir mal, en lugar de pensar en todo lo que puede salir bien. Es más, siempre saturas tu mente de preocupaciones constantes. ¡Ojo! Las personas felices también temen, pero ese miedo es más racional, pues saben sobrellevar lo que sea que vaya a pasar, sin buscarle “la quinta pata al gato” como quien dice.

Te comparas con los demás

Las mujeres infelices creen que otra gente siempre es la responsable de sus padecimientos; en otras palabras, nunca asumen la responsabilidad de su propia vida. Se toman a modo personal todo lo que les sucede y no pueden evitar compararse. A la larga, esta actitud genera celos y resentimiento. Las mujeres felices, en cambio, no pierde su tiempo en este tipo de pensamientos. Se enfocan a pleno en ellas mismas sin mirar al resto.

No confías en las personas

Yo sé que puede parecerte raro, pero la gran mayoría de las mujeres felices conservan la cualidad de confiar. Por lo general, son amables y abiertas al resto de las personas y fomentan un sentido de unidad. Por su parte, las mujeres infelices no confían en nadie y le cierran la puerta a cualquiera que pretenda ingresar a su vida.

Te concentras más en lo malo y olvidas lo bueno

Siempre, las mujeres infelices se concentran en el lado negativo de las cosas y olvidan pensar en lo positivo. Es como ese dicho: “ven el vaso medio vacío”. En cambio, las mujeres positivas siempre encuentran un motivo para sonreír. Han adquirido el hábito de ver más allá de la negatividad y hallar un motivo luminoso del que aferrarse para salir adelante.

Crees que la vida siempre es difícil

Las mujeres felices tienen claro que la vida puede ser un tanto difícil. Sin embargo, no por eso se colocan en el rol de víctimas, sino que tratan de sortear todos los obstáculos y salir airosas. En cambio, aquellas personas que no son felices, solo ven lo malo de cada situación y se quejan constantemente de que la vida les es muy difícil. Se ven a ellos mismos como víctimas con muchos victimarios.