Las palabras “negligencia” y “abuso” son dos de las peores cosas que le podemos hacer a un hijo, o a cualquier otra persona.

Afortunadamente la mayoría de las madres no descuidamos ni abusamos de nuestros hijos. Sin embargo, hay otras cosas más sutiles que podemos estar haciendo y que son dañinas para su desarrollo saludable. Y si no te das cuenta a tiempo, pueden ser las peores cosas que le puedes hacer a tu hijo.

  1. Sobreprotegerlo

Si te haces cargo de todas las situaciones difíciles y dolorosas de tu hijo, incluyendo aquellas en que podría hacerse cargo por sí mismo, no lo estás dejando crecer. Y sobreprotegerlo de la decepción, el fracaso, la tristeza, la angustia y el miedo no lo ayudan a largo plazo, porque no lo dejas aprender a lidiar con la vida real.

  1. Anteponerlo a tu pareja

El problema de anteponer un hijo a la pareja, es que no le das a tu pareja el lugar que corresponde. Y tu hijo necesita ver que tú y tu pareja tienen una relación más allá de sí mismo.

  1. Incluirlo en demasiadas actividades

Si tu hijo no tiene un minuto libre para disfrutar de la vida debido a tantas actividades extracurriculares, quizá sea hora de que te preguntes por qué lo estás haciendo. Mantener a un niño sobreestimulado le impide desarrollar el aspecto personal y emocional de su vida.

  1. Desatender su salud emocional y espiritual

Muchas veces las madres nos enfocamos más en la parte material –que no les falte nada– y en desarrollar su inteligencia y conocimiento, pero olvidamos atender su salud emocional y espiritual. Desarrollar la humildad y la confianza, enseñarle a disfrutar de la vida, aprender a lidiar con la soledad, el egoísmo y el miedo a la intimidad, son tareas en las que debemos ayudar.

  1. Esperar que cumpla tus sueños

La mayoría de las madres hoy en día sabemos que es imposible obligar a los niños a seguir una carrera en particular. Sin embargo, todas tenemos esperanzas y sueños para nuestros hijos. El problema es cuando nuestros sueños entran en conflicto con los de ellos. Porque mientras que quizá no te resultaría difícil aceptar que elija ser médico en lugar de abogado como tú soñabas, ¿cómo reaccionarías si te dice que quiere viajar por el mundo de mochilero haciendo artesanías? Aquí es cuando tenemos que preguntarnos si realmente estamos preparadas para respetar los sueños de nuestros hijos, o de alguna manera tratamos de manipularlos para que se ajusten a nuestro ideal.

Si le estás haciendo alguna de estas cosas a tu hijo, no te sientas culpable. La idea es que te des cuenta de que tu actitud, aunque probablemente bien intencionada, quizá no sea la mejor para tu hijo.