CIENCIA

Según un estudio publicado en el Journal of Applied Psychology, las personas que sufren ansiedad e inseguridad son más propensas a hacer trampa si se les presenta la oportunidad.

El equipo de la Universidad Northwestern tomó una muestra de sesenta y tres estudiantes, a los que sometió a dos estilos de música diferentes para lograr que se relajen o se alteren.

A continuación, los participantes debieron realizar una tarea sencilla con la computadora, que podía ser resuelta haciendo trampa. Los estudiantes relajados alcanzaron un promedio de diecinueve engaños, mientras que para los alterados, las trampas llegaron a ser veinticuatro. Cuanto más amenazados e inseguros se sentían, más trampa hacían.

Cuando estamos ansiosos nos preocupamos más por nuestro entorno que por respetar las reglas, una prueba más de que sentirse amenazado no saca a relucir nuestras mejores cualidades.