Situado en el estado de Maranhão, Brasil, el Parque Nacional de los Lençóis Maranhenses es un área de cerca de 300 kilómetros cuadrados de dunas blancas y lagunas azules, conformando uno de los lugares más hermosos del planeta.

El nombre de este hermoso Parque Nacional proviene de la palabra lençóis que en portugués significa sabanas. Durante los meses de junio hasta septiembre, fuertes y abundantes lluvias acumulan agua entre los médanos de este desierto conformando gigantescos estanques de agua de color verde azulado.

El registro anual de agua de lluvias de Lençóis Maranhenses es 300 veces mayor que en el desierto de Sahara. Durante el período de sequía, las lagunas se evaporan y quedan completamente secas. Después de la temporada de lluvias, las lagunas son el hogar de varias especies de peces, tortugas y almejas.

Cuando las lagunas se llenan, la vida retorna a ellas, como si nunca se hubiera ido del lugar. Una de las hipótesis para explicar el fenómeno es que los huevos de los peces y cangrejos son mantenidos vivos en la arena, explotando cuando las lluvias vuelven.

La temperatura promedio de la región asciende los treinta grados centígrados. La laguna más famosa es la Laguna Azul.

En las fronteras del parque podemos encontrar grandes mangles que son el hogar de almejas, cangrejos y pájaros. Además, la región es una de las mejores en Brasil para el avistaje de pájaros.

La zona tiene poca infraestructura de turismo, pero muy cerca de allí, en Barreirinhas, hay hoteles, hosterías, restaurantes y negocios de artesanías. En las villas es posible apreciar la típica comida de la región y tener contacto con su simpática gente.