PAISAJES

Montañas talladas por el hombre desde hace siglos, montañas con los abismos más pronunciados del planeta, montañas que parecen de cuento, con bosques colgantes, con llamas eternas, con forma de pirámides, con una gama de colores inverosímil. Son ejemplos de paisajes que cuesta creer que existen, pero sí confirmamos, están esperándonos para verlos dispersos por el planeta.

La cordillera tallada (Banaue, Filipinas)

A lo largo de cientos de años, en Filipinas, los pueblos nativos se encargaron de tallar montañas para adaptarlas a sus necesidades para la producción agrícola. El resultado de la tarea realizada de un modo manual es una obra descomunal: un área de más de 10.000 kilómetros cuadrados de cordillera completamente tallada con terrazas de cultivo en sus laderas.

Un paisaje de chimeneas naturales (Bryce Canyon, Estados Unidos)

En el Parque Nacional Bryce Canyon las chimeneas pueden medir hasta 45 metros de altura, y son abundantes como en ningún punto del planeta. El espectáculo visual puede resultar impactante: los “hoodoos” del lugar pueden alcanzar una altura equivalente a un edificio de 10 pisos, a lo que se suma su variedad de colores según la altura, acentuada por una variada sedimentación.

Las montañas de los abismos gigantes (Kjerag, Noruega)

En las montañas Kjerag, en Noruega, podemos encontrar algunos de los acantilados más pronunciados del mundo. Entre ellos una pared de más de 1000 metros de caída libre, ideal para practicar bungee jumping. De hecho se ha transformado en los últimos años en el destino de viaje favorito para los amantes de ésta modalidad. La meseta Kjerag se encuentra en el lado sur de Lysefjorden, en Rogaland.

El paisaje de un cuento de hadas (Cappadocia, Turquía)

El área histórica de Cappadocia no se queda atrás: formaciones rocosas propias de un cuento de hadas, ciudades que podrían ser la escenografía de una película de fantasía y casas talladas en la roca como si se tratara de un cuento. Cappadocia se encuentra en la región central de la península de Anatolia, en Turquía. Todo en un área de unos cincuenta kilómetros de diámetro los paisajes, con infinidad de valles, cañones, colinas y algunas de las más extrañas formaciones rocosas del planeta.

Un cerro de Siete colores (Purmamarca, Argentina)

En el altiplano andino de Argentina, provincia de Jujuy, se despliega la Quebrada de Humahuaca con sus tonalidades, nunca mejor exhibidas que en Purmamarca, un pueblo al pie del cerro de los Siete Colores. Este cerro está compuesto por varios minerales que le dan diferentes tonalidades: salmón, blanco, marrón, rojo, verde, morado y amarillo.