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Las mujeres que permanecen en relaciones abusivas están expuestas a muchos riesgos físicos y emocionales. Y eso es algo que muchas mujeres, lamentablemente, conocen de cerca.

Ahora un nuevo estudio refleja cómo este tipo de relaciones afecta particularmente su salud sexual y cómo tanto su pareja como ella quedan expuestos a enfermedades y riesgos sexuales en niveles mucho más altos que en relaciones no abusivas.

El estudio, publicado en la revista Journal of Sex Research, asegura que los riesgos aumentan en forma proporcional al abuso. Cuanto más abusivo es el hombre, a más riesgos sexuales está expuesta la mujer.

El comportamiento de control fue descrito como aquel que “puede, a veces, existir fuera del uso de tácticas físicas o sexuales para establecer intencionalmente dominio y poder sobre su compañera”.

La investigación se hizo con unos 300 hombres de 18 a 25 años. Cada uno de ellos completó una encuesta sobre conductas sexuales de riesgo y comportamientos relacionados con la violencia.

Tras el análisis de sus respuestas y afirmaciones, el estudio concluyó que los hombres controladores y abusivos son más propensos a transmitir enfermedades sexuales a sus parejas.

El estudio descubrió un alto nivel de conductas abusivas. Cerca del 37 por ciento de los participantes en la investigación reportó usar conductas agresivas hacia sus parejas, y un 29 por ciento admitió que usa el sexo como coerción.

Según los investigadores, los hombres con ese tipo de conducta suelen usar protección durante el acto sexual en forma menos frecuente y no tienen una relación monógama; es decir, no son fieles, tienden a acostarse con varias personas y no se cuidan, lo que facilita que la mujer esté permanentemente expuesta al riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual.

El estudio fue hecho con el fin de entender un poco mejor la conexión entre la violencia en relaciones heterosexuales, que afecta a mujeres en forma desproporcionada, y los riesgos sexuales en este tipo de relaciones, considerando que el sexo sigue siendo la primera forma de transmisión de VIH en las mujeres.

Erin Casey, profesora asociada de la Universidad de Tacoma, en Washington y líder de la investigación, remarcó la importancia de estos estudios, ya que generalmente se tienden a estudiar los riesgos sexuales de las mujeres basados en sus conductas y no en las de los hombres.

Los investigadores esperan ahora que la investigación sea también un empuje para que se profundice más aun en el estudio de los riesgos sexuales de las mujeres, según la forma de relacionarse con sus parejas y el efecto de los abusadores en la salud sexual femenina.