FAMILIA

Los padres a veces -y sin darnos cuenta- podemos tener malos hábitos en casa que dañan emocionalmente a nuestros hijos. Aunque en el día a día no se note el daño, cuando crezcan y sean más mayores las consecuencias pueden ser muy negativas. Hoy queremos hablarte sobre algunos malos hábitos que pueden ser muy perjudiciales para tus hijos, por lo que resulta primordial que te fijes en esos pequeños detalles a partir de ahora.

Estar más tiempo con el teléfono que con los hijos

No es justo decirles a los niños que se queden quietos comiendo en la mesa y callados si tú mientras estás chateando con tu smartphone y nos les haces caso. Da igual lo que le digas a tus hijos si tú te comportas de una forma incoherente, tu mensaje está siendo fuerte y claro: no hablen que me están molestando. Un mensaje horrible para niños que sólo quieren el amor de sus padres.

Por este motivo resulta primordial establecer límites y normas muy claras en cuanto a los dispositivos electrónicos (¡incluyendo a los padres!) para que no interfieran en la comunicación familiar y vínculos afectivos.

Además, si los niños ven a sus padres utilizar las nuevas tecnologías como forma de ocio todo el tiempo, también cogerán ese hábito y se la pasarán demasiado tiempo frente a las pantallas, tendrán problemas de sueño, problemas escolares e incluso problemas de peso.

Beber para aliviar las penas

Hay progenitores que acostumbran a beber alcohol después del trabajo para reducir el estrés, pero este es un hábito muy negativo cargado de un mensaje horrible para los hijos: beber alcohol es una buena manera de aliviar el estrés y sentirse mejor. Lo mismo ocurre con tomar mucho café o refrescos con cafeína para rendir mejor durante el día.

En lugar de esto hay que encontrar maneras más saludables para aliviar el estrés o para tener energía durante el día, como por ejemplo hacer ejercicio, practicar meditación, hacer pasatiempos que gusten y que la familia también participe. Estas formas son buenos hábitos y ejemplo para los hijos.

Hacer de todo una competición 

Hacer de todo en la vida una competición no es algo motivador, es algo frustrante y que a los niños les genera gran estrés e inseguridad. En lugar de que tu hijo tenga que competir por y con todos, será mucho más efectivo educarle mediante el refuerzo positivo. Ayúdale a encontrar la diversión por las cosas que hace, no por ganar sino por mejorar él mismo para sentirse mejor.

Discutir siempre

Si acostumbras a discutir con tu pareja constantemente, tus hijos aprenderán que discutir es una forma adecuada de comunicarse y además sufrirán el estrés que esto causa. Antes de discutir siempre y por todo con tu pareja, tienes que buscar otras maneras para poder manejar el estrés.

¿Te sientes identificada con alguno de estos cuatro malos hábitos? Como puedes ver todos tienen consecuencias, pero también soluciones. ¡Estás a tiempo para cambiar a mejor!