Creo que no me equivoco cuando digo que todas tenemos sueños y metas que anhelamos alcanzar. Y aunque muchas veces nos encontramos con obstáculos reales que nos desafían a superarlos para alcanzar nuestros sueños, otras veces se trata de excusas muy bien disfrazadas que engañan a nuestra mente ansiosa.

¡Es hora de que les saquemos la máscara!

Pensar que no eres lo suficientemente buena

A todas nos ha pasado alguna vez de desear algo, pero en el fondo pensar que no lo conseguiremos porque no somos lo suficientemente buenas: no eres lo suficientemente inteligente para seguir esa carrera, o lo suficientemente experimentada para conseguir ese trabajo, o lo suficientemente bella para conquistar a ese hombre.

La trampa es que, hasta que no lo intentes, ¿cómo sabrás si eres lo suficientemente buena o no? ¡Hazlo igual y aprende en el camino!

Pensar que no tienes tiempo

Sé que el día tiene solo 24 horas, y que dentro de ese tiempo finito tienes casi infinitas obligaciones. Pero para demostrarte que pensar que no tienes tiempo es una excusa, solo te diré esto: si tienes tiempo para leer este artículo, seguro tienes tiempo para hacer eso importante que cambiará tu vida. ¡Empieza ahora!

No es el momento adecuado

Desde “el lunes empiezo la dieta” hasta “el próximo año me inscribiré en la universidad para estudiar eso que me apasiona”, siempre parece que habrá un mejor momento para hacer tus sueños realidad, en un futuro muy muy lejano. Pero déjame decirte algo: ¡el momento adecuado no existe! Simplemente tienes que empezar, aquí y ahora, con lo que tienes y con lo que puedes, porque el futuro perfecto es un espejismo.

No te sientes preparada

¿Quieres saber la verdad? ¡Nadie se siente preparado para hacer sus sueños realidad! Porque los sueños no se cumplen, sino que se construyen, y en general requieren mucho trabajo, esfuerzo y dedicación. Pero si es el sueño correcto, créeme que estás preparada. Solo tienes que empezar, paso a paso, a transformarlo en realidad.

Te mientes a ti misma

Te dices que empezarás el mes que viene. Que este no es el mejor momento, que es mejor esperar, que no tienes tiempo, que tampoco estás preparada, y que tampoco eres lo suficientemente buena todavía, así que en lugar de empezar el mes que viene, quizás sea mejor posponerlo hasta el año que viene. ¿Ves el patrón? Todo lo que haces es mentirte a ti misma.

La buena noticia es que una vez que nos damos cuenta de cuáles son las excusas que se interponen entre nosotras y nuestros sueños, estas pierden su poder y podemos empezar a trabajar para concretarlos.