Paul McCartney se fue de vacaciones con su esposa Nancy Shevell y decidió tomarse unos minutos para llevar a cabo una original idea. Se hizo pasar por un músico callejero y tocó en uno de los vagones de un tranvía de Nueva Orleans, en Estados Unidos.

El ex Beatle interpretó algunos temas, tal como hacían los demás músicos que se ganan la vida allí y, llamativamente, en un principio, nadie lo reconoció.

“Todo el mundo lo ignoró durante un buen rato, sin darnos cuenta que Paul McCartney nos estaba dedicando un concierto en exclusiva. Obviamente llegó un momento en el que nos quedamos petrificados al descubrir su identidad. Nos pusimos a cantar y a tomarnos fotos con él. Fue uno de los mejores días de mi vida”, contó uno de los afortunados espectadores.

El artista, de 70 años, comenzó su show interpretando A Hard Day’s Night, seguido por varios de sus éxitos, que fueron coreados por los pasajeros.