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En el mundo existen tantas relaciones diferentes como personas, inherentes a un sinfín de razones por las que podemos dejar a nuestra pareja: falta de espacio, infidelidad, desamor y un largo etcétera. A partir de entonces, a través del tiempo y la distancia, puede surgir un arrepentimiento en el que la incertidumbre se convierte en la peor de las dictadoras.

Ante este infierno, vamos a responderos a la pregunta de, ¿qué hacer si me arrepiento de haber dejado a mi novio?

El falso mito del dejador

La persona que deja la relación, llamémosla “la dejadora”, siempre ha estado sometida a injustos calificativos tales como la posesiva, la inmadura, la cobarde, la infantil o la desequilibrada. Y si bien es cierto que muchas pueden ameritar algunas de estas etiquetas, otras habrán pasado por un duro período antes de tomar su decisión: meses que parecen años, noches eternas, pavor a dañar a la otra persona y miedo a la soledad o un futuro arrepentimiento, dos estados que van más ligados de lo que crees.

Es importante que, ya sea antes de dejar la relación o después, nos desquitemos de prejuicios, escuchemos al corazón y definamos claramente la razón por la que llegamos a la ruptura. Si, además, podemos centrarnos en nosotros y no ver constantemente al otro como el culpable, mucho mejor.

Una vez hemos comunicado nuestro veredicto existen dos conductas: tristeza, mucha tristeza al tratar de superar la ruptura, o una total liberación aunque arrastremos cierta pena por el final de la relación. Sin embargo, al final de estos dos estados puede sucederse otro inesperado: arrepentirse de haber dejado a tu novio.

Tiempo

La famosa frase “el tiempo lo cura todo” puede no ser aplicable en ciertas situaciones, al menos desde la opinión de este autor, ya que este puede influir en futuros trastornos indeseables o un arrepentimiento demasiado tardío. Sin embargo, el tiempo sigue siendo necesario tras romper una relación, ya sea para superarla, analizarla o escucharnos a nosotros mismos.

Una vez termina la relación disponemos de tiempo, libertad, oportunidades y soledad, factores que, por otra parte, nunca deberían ir separados del amor. Y me centraré especialmente en la soledad porque nos pasamos la vida constantemente huyendo de ella. Estaremos con amigos, buscaremos nuevos pretendientes y recurriremos a los momentos felices de nuestra relación, todo con tal de evitar una soledad en la que deberíamos bañarnos y explorar con tal de descubrirnos un poco más a nosotros mismos.

Es por ello que el arrepentimiento tras dejar a nuestra pareja puede deberse por dos motivos: evitar la soledad o, realmente, porque hemos alcanzado la certeza de que realmente lo queremos. Si esa persona era manipuladora, te fue infiel o, simplemente, dejaste de estar enamorada, acepta que fue la decisión correcta. Si por otra parte todo se debió a un malentendido, falta de espacio o problemas económicos, lucha por ese amor y deja a un lado el miedo y el orgullo.

Sino, siempre podrás servirte de la experiencia para sumergirte de nuevo en una próxima relación.

Arrepentirse tras dejar a tu pareja se debe a dos claros motivos: el miedo a la soledad o la certeza de que realmente estábamos enamorados. Si se trata de esta última, lucha por ese amor y pídele una segunda oportunidad, la cual todos merecemos alguna vez.

¿Has pasado por esta situación? Cuéntanos tu experiencia.