Generalmente, cuando ocurre un divorcio los niños continúan viviendo en el mismo hogar con la madre. Pero los niños crecen y entran en esa etapa que se caracteriza por la rebeldía, llamada adolescencia.

La rebeldía se produce porque nuestros adolescentes están intentando encontrar su lugar en el mundo, quieren forjar su personalidad, y en el camino, se pueden producir continuas luchas de poder.

Para el corazón de una madre, no hay nada peor que la declaración de un adolescente que a los gritos informa “me quiero ir a vivir con papá”. Para calmar la taquicardia de tu corazón, aquí te contamos lo que puedes hacer si tu hijo se quiere ir a vivir con tu ex.

Un diálogo posible repetido en cientos de hogares

Adolescente: “Mamá, hablé con papá y él está de acuerdo en que vaya a vivir con él”
Madre: “Cómo no va a estar de acuerdo, si te dejará seguramente hacer todo lo que quieres. Pero uno de nosotros dos tiene que poner los límites. Y, lamentablemente, me toca a mí el papel de mala.”
Adolescente: “Por eso, me quiero ir a vivir con papá. Porque continuamente estoy en el medio de sus desacuerdos y me lo echas en cara a mí. Además, papá no me trata como si tuviera seis años”.

El adolescente termina la discusión levantándose y cerrando la puerta de su cuarto de un portazo. La madre se queda mascullando maldiciones hasta en el idioma esperanto.

Si te sientes identificada, sigue leyendo. Te diremos lo que debes y lo que no debes hacer si tu hijo plantea que quiere vivir con tu ex.

Lo que no debes hacer

No centres todos tus esfuerzos en tratar de evitarlo. Las prohibiciones no suelen surtir el efecto que uno espera. Trata de tener un diálogo franco con tu ex pareja en la que se puedan poner de acuerdo acerca de lo más conveniente para tu hijo. Si no logran ponerse de acuerdo, y tu hijo insiste en querer vivir con el padre, y tú tienes tus buenas razones para no querer que así sea, lo más conveniente será buscar ayuda profesional que los pueda contener y hacerles notar otras posibilidades de solución al conflicto.

Lo que puedes hacer

Si tienes buenos motivos para que tu hijo no deba vivir con su padre, insiste en la explicación de las razones, pero siempre teniendo en cuenta que aquí lo importante es la salud y la seguridad del pequeño. Deja de lado las peleas con tu ex o los reproches. Recuerda que después de todo tu hijo tiene derecho a elegir con quién vivir.

Nunca pierdas de vista que la vida de un adolescente se caracteriza por los continuos cambios, cambios en las relaciones con sus amigos, cambios físicos, cambios en su autoestima y en el lugar que ocupa en el mundo.

Además, lo más importante es que le transmitas, que viva donde viva, siempre podrá volver a ti, donde encontrará paciencia, amor y comprensión, intactos, esperándolo, como si nunca se hubiera ido.

Si atravesaste una situación parecida con tu hijo adolescente, cuéntanos cómo pudiste sobrellevar el momento.