Siempre decimos que un perro no es un juguete. Un perro es un animal que siente y padece, que requiere muchísimos cuidados y cariño, y que en ningún caso es un capricho. En nuestra opinión, es uno de los animales más maravillosos, será un miembro más de la familia y debes saber que sus primeros meses son fundamentales para que el resto de su vida se desarrolle con normalidad.

Todos los cachorros son adorables, lo sabemos. Todos tienen esa carita de no haber roto un plato y que en ocasiones te impide ser severa; pero ojo, debes serlo. Esto es como cuando tu hijo te hace pucheros para que le levantes el castigo. A su manera, el perro hará lo mismo. Un cachorro es como un niño. Solo quiere jugar, comer y dormir y en esta rutina habrá muchas cosas que debes dejarle claras para que comience a saber lo que está bien y lo que está mal.

1-Necesidades: Un cachorro no puede salir a la calle hasta que tenga puestas todas sus vacunas. Por lo tanto, tendrá que hacer sus necesidades en casa. Por supuesto, cuando pueda salir, aprenderá que todo se hace en la calle, pero mientras tanto debes enseñarle que no puede hacer pis en cualquier sitio de la casa. Acondiciona un lugar de tu hogar, por ejemplo en la cocina. Coloca un pañal y enseña al perro que es ahí donde debe hacer sus necesidades. Siempre prémialo cuando lo haga bien y dile “no” cuando lo haga mal.

2- Alimentación: El estómago de los cachorros sigue siendo más delicado que el de un perro adulto, por lo que debes tener cuidado con la comida que le das. Que su alimento siempre sea “para cachorros” y prescinde de darle comida humana. Sus paredes estomacales todavía no son tan fuertes. Coloca sus platos de comida y agua siempre en el mismo lugar para que sepa dónde está su sitio.

3- Salud: Los primeros meses de vida de un perro están llenos de visitas al veterinario para poner las vacunas necesarias y llevar a cabo las desparasitaciones que siempre se hacen. Cumple con todos los plazos que te diga tu veterinario y preocúpate de tener la cartilla del pequeño al día.

4- Juguetes y destrozos: Esta es la parte que todo el mundo teme. Los destrozos que los cachorros siempre, absolutamente siempre, hacen en tu casa. Son como bebés, no lo olvidemos. Quieren experimentar y para ello, muerden, huelen, chupan, comen… etc. Por ello, en este sentido la parte importante es la tuya. No pongas al alcance del cachorro objetos que no quieres que rompa. Así de fácil. Preocúpate de tener las cosas en su sitio y bien guardadas para no tener que lamentar una rotura de gafas o de zapatos. Cómprale juguetes propios para él, acompañados de su camita. El cachorro debe tener su espacio (como si fuese su habitación).

5- Importancia del dueño: Tú eres su líder. Tú eres su amo. Esto quiere decir que el perro será lo que tú quieras que sea. No equivoquemos los términos. Si un perro ocasiona algún problema, es porque su amo no lo ha educado como lo tenía que educar, por lo que la culpa es del dueño, no del perro. Nunca olvidemos que somos nosotros los humanos los que metemos a nuestros animales en casa, así que preocupémonos de hacer las cosas bien y educarlos como merecen. Un perro bien educado es un perro sano, física y mentalmente.