EMOCIONES

¿Qué tan bien conoces tus emociones y las reacciones que a ellas siguen? Por razones evolutivas estamos diseñados como seres primordialmente emocionales. Los sentimientos espontáneos no tienen control, pero sí podemos controlar los pensamientos y las acciones que vienen después de experimentar cualquier emoción.

Cómo manejas tus relaciones con los demás y las decisiones que tomas en todas las áreas de tu vida, dependen de qué tan conectada estés contigo.

Tus emociones son una gran fuente de información, llena de pistas, que te indican cuáles son tus necesidades en cada momento, mientras se desarrolla tu día a día. Entre mejor entiendas tu manera de reaccionar y qué hay detrás de tus aciertos y de tus fallas, estarás en una mejor posición de escoger las alternativas que te permitan alcanzar todo tu potencial y de esta manera evitarás convertirte en un ​comedor emocional.

Algunas estrategias para conocerte mejor son:

  • Monitoréate en diferentes momentos y situaciones del día. ¿Cuál es tu estado de ánimo al despertar, a media tarde o antes de irte a dormir?
  • Siente físicamente tus emociones. ¿En qué parte del cuerpo están? ¿Qué es lo que experimentas?
  • Se curiosa. Investiga que hay detrás de ellas: ¿Frustración?, ¿Alegría?, ¿Enojo?, ¿Miedo?, ¿Entusiasmo?
  • Deja de calificar tus sentimientos como positivos o negativos. Sin juzgar, simplemente sé un testigo. Recolecta pistas.
  • Analiza qué situaciones oprimen tu “botón rojo” y ​asume el control de tu vida.
  • Revisa tus valores. ¿Estás alineada a ellos con la manera de comportarte?
  • Obsérvate bajo estrés y date cuenta a qué comportamientos te lleva. Es decir, si te llevan a comer un bote de helado, a emborracharte, a hacer ejercicio, etc. Esto te permitirá estar alerta y autorregularte la próxima ocasión.
  • Sal de tu zona de confort. Experimentar cosas nuevas te enriquecerán como persona y te ayudarán a conocerte mejor.

Aprender a conocerte es una gran habilidad. Entre más la desarrolles serás más dueña de ti y podrás disfrutar intensamente cada momento. ¡Practícala!