Aqua es uno de los cincuenta mejores restaurantes del mundo. Está situado dentro de un exclusivo hotel de Wolfsburg, Alemania, llamado The Ritz-Carlton. Su chef, el reconocido gastronómico Sven Elverfeld, ha sabido consagrar al restaurante y llevarlo a la plena fama, tanto a nivel nacional como internacional.

El salón contempla todo los detalles. La decoración está al servicio de los visitantes más exigentes. Un estilo clásico, donde predominan el blanco y el beige, pero con un amueblamiento de alta categoría. Pero eso no es todo. Las cavas forman parte del valor decorativo del lugar. Pues las inmensas heladeras repletas de los mejores vinos están a la vista de todos los comensales, dándole el toque de sofisticación al ambiente.

Pero Elverfeld es quien marca la impronta en cuanto al tema culinario. Con un estilo independiente, el chef se desataca por sus arriesgadas combinaciones de simplicidad y refinamiento. El foco de su cocina de vanguardia se ha concentrado siempre en lo esencial: la armonía de aromas, sabores y texturas. Está particularmente interesado en el redescubrimiento y reinterpretación de platos tradicionales.

Su pasión por el de-constructivismo y la reinvención de lo sencillo se ve reflejado en platos como el filete de cordero con salsa verde de Frankfurt o la carne al stroganoff con crema agria, pepinillos y remolachas, que además suelen evocar los mejores recuerdos en los invitados.

Así, una cena en Aqua puede convertirse en un viaje emocional a la propia infancia, gracias a la insistencia del chef en diseccionar los platos clásicos, profundamente anclados en la memoria gustativa, a través del juego con diferentes texturas y aromas que se reintegran en una composición sorprendentemente nueva.