El vínculo madre e hija nace en el instante que una mujer sabe que está embarazada, y como madres queremos que ese vínculo sea fuerte por siempre. Nos han enseñado a que hay que querer a una madre de forma incondicional, pero sabemos que esto no siempre es así. ¿Será nuestro caso? ¿Cómo podemos saber si la relación que tenemos con nuestra hija se está debilitando?

El vínculo se debe cuidar

El vínculo entre madre e hija es tan fuerte y tan frágil a la vez como una planta. Si a una planta no la regamos, se marchitará y morirá. Lo mismo sucede con el vínculo entre madre e hija, si no lo cuidamos podría debilitarse. Si quieres que la relación con tu hija no se debilite, tendrás que trabajar.

¿Qué hace fuerte un vínculo maternal? El apego, la cercanía, el sonido de la voz de una madre cantando, el consuelo en un balanceo sostenido y reconfortante, la estimulación intelectual o la simple alegría del abrazo casual.

Señales de debilitamiento

Si no quieres que el vínculo con tu hija se debilite o acabe, tendrás que ponerle remedio en caso de que notes algunas de las siguientes señales:

  • No te sientes más como una madre.
  • Tienes sentimientos negativos hacia tu hija.
  • Te sientes culpable porque crees que deberías querer más a tu hija.
  • Crees que tu hija está distanciada de ti y no sabes qué hacer para estar más cerca.
  • El orgullo es el dominante en las conversaciones que mantienen.
  • La comunicación entre ustedes está rota.
  • Sientes falta de empatía e interés en la relación con hija.

¿Crees que la relación con tu hija se está debilitando o ya está debilitada? ¿Por qué no intentas hacer algo al respecto? No está todo perdido, ¡tu hija te necesita y tú a ella! Madre solo hay una y debe ser madre siempre.