Escalofríos es lo que sentimos los padres de solo pensar que a nuestros hijos les pase algo negativo. No queremos siquiera imaginar una enfermedad o un accidente. Tampoco una vida de estrés y agobio mental. Por eso los protegemos y también los sobreprotegemos.

Pero ¿son tan indefensos como pensamos?¿acaso no pueden tomar sus propias decisiones?¿qué consecuencias puede generar en ellos la sobreprotección? 

Trata de dejar tus miedos de lado y presta atención a lo que investigué como mamá. Proteger a los hijos no solo es bueno, es hasta deseable, pero ¿qué pasa cuando sobredimensionamos esa protección?

Las consecuencias de sobreproteger a los hijos

Resta independencia

Cuando los padres lo hacemos todo por nuestros hijos no les damos el lugar que necesitan para experimentar por sí mismos ser responsables por conseguir o hacer aquello que necesitan. Hacer las cosas por ellos cuando tienen capacidad de hacerlas destruye su independencia, tal como comenta Hanna Rosin en un artículo publicado en The Atlantic. Es importante que nuestros hijos se ocupen y resuelvan sus asuntos por sí mismos para desarrollar su independencia y responsabilidad.

Por ejemplo, está muy bien preparar la merienda escolar a nuestro hijo de 5 años porque él todavía no puede solo, pero no es bueno si tu nuestro hijo ya ha cumplido los 16 años de edad -algunas veces como forma de demostrar cariño está bien, pero no siempre-.

Limita el pensamiento individual

Los hijos son seres individuales que piensan y sienten por ellos mismos, por eso es necesario que escojan, más allá de que se equivoquen o no. Los padres debemos estar a su lado para orientarlos, pero son nuestros hijos quienes deben escoger qué estudios seguir, a qué entrevista de trabajo ir, etc.

Limita el asumir riesgos

Un estudio de Noruega indica que aquellos niños que no toman riesgos suelen ser nerviosos y temerosos mientras que los que sí lo hacen se convierten en adultos más seguros de sí mismos, con menos miedo y más independientes.

El asumir riesgos controlables es algo que los padres podemos fomentar en nuestros hijos con actividades que impliquen desafíos y permitan explorar y descubrir cosas a través de la experimentación. También  por medio de la práctica de deportes que impliquen ciertos riesgos.

Pero las consecuencias en los hijos de la sobreprotección alcanzan al carácter que los niños tendrán en la vida adulta…

¿Es la agresión proporcional al nivel de control?

Según una investigación realizada por profesionales de la Universidad de Vermont, existe una relación entre el control psicológico que ejercen los padres sobre los hijos y las reacciones agresivas que tendrán posteriormente en la vida adulta. Para hacer esta investigación se analizó la cantidad de sudor que produjeron 180 estudiantes ante diversas reacciones y las respuestas a una encuesta sobre momentos dolorosos de sus vidas y su entorno familiar. Los datos aportados y analizados indican que los estudiantes con padres manipuladores, sobreprotectores y controladores tenían un carácter más agresivo en comparación a los estudiantes con padres más permisivos. 

La conclusión de Jamie L. Abaied (uno de los responsables de la investigación) es clara. Los padres tenemos que ser muy conscientes de la influencia que ejercemos sobre nuestros hijos. Una buena crianza sin sobreprotección reduce la probabilidad de que los niños sean en el futuro adultos agresivos. 

El deseo de que nuestros hijos estén sanos y a salvo es natural, pero detrás de él se esconde -en la mayoría de los casos- nuestra propia inseguridad. Y el poner límites y restricciones innecesarias o desmedidas a los niños puede generar en ellos agresividad porque de alguna forma se sienten desvalorizados y temerosos. Por eso, siempre es bueno apostar por una crianza balanceada y armónica en todos los sentidos sin sobreprotección.