Soy mamá de tres hijos de diferentes edades y una de mis grandes preocupaciones ha sido su vida social.

Hasta ahora, creía que era parte de mi responsabilidad si eran aceptados por un grupo de amigos o por los niños ‘populares’. Me ponía muy contenta cuando los invitaban a alguna fiesta o si llevaban amigos a casa para pasar la tarde con ellos. Sin embargo, cuanto esto no sucedía, pensaba que yo hacía algo mal y me daba miedo que fueran rechazados.

Después de mucho analizarlo, informarme y observar a mis hijos, llegué a algunas conclusiones sobre el concepto de amistad para los niños y me gustaría compartirlos:

La amistad entre niños

Cuando los niños son pequeños, el concepto y la importancia de la amistad aún no son claros para ellos. Hasta los cuatro años, los niños no tienen preferencia por jugar con otros niños o con adultos: para ellos lo importante es mantenerse ocupados y divertidos, sin embargo, no identifican cosas como fraternidad o el compañerismo.

De los cuatro a los seis años, ya disfrutan de la compañía de personas de su misma edad, pero aún no son amigos para ellos, sino simplemente compañeros de juego. Puede que a esta edad comenten que tienen un amigo favorito, que puede cambiar de un momento a otro (esto lo entendí cuando mi hija mayor, de seis años, tuvo ocho diferentes mejores amigas en una semana).

Comprendí que antes de la adolescencia todo lo que podemos hacer por nuestros hijos en cuestión de amistad es procurarles momentos de diversión en los que convivan con otros; pero si esto no sucede, hay que respetarlo, en especial si vemos que para ellos no representa un problema.

El valor de sus relaciones

Que nuestros hijos se relacionen con otros niños de su edad les servirá principalmente para entender el concepto de respeto, de la paciencia para esperar su turno, de solución de problemas y de trabajo en equipo. Pero, seamos sinceras, casi ninguna de nosotras seguimos en contacto con personas que conocimos antes de la adolescencia.

Sin embargo, para los adolescentes sí es importante la amistad y la fraternidad, y pueden realmente sentirse afectados si alguien no los acepta.

Si tus hijos son pequeños, no es necesario que les agendes múltiples reuniones con sus “amigos” o que te sientas mal porque su vida social no es muy activa; lo importante es darles la libertad de relacionarse de manera respetuosa con los demás.