Se impusieron en el invierno y siguen bien firmes en el verano. Las faldas plisadas pisan fuerte, sobre todo en colores llamativos, pasteles, con transparencias y en cortes irregulares.

Esta prenda, furor de la década del veinte, se ha reinventado y hoy es vanguardia. Una falda elegante, pero sumamente versátil, perfecta para usar en diferentes ocasiones y derrochar femineidad.

Así, una maxi falda plisada color anaranjada, sumada a una camisa coral suelta, puede ser el look perfecto del casual friday de la oficina. Por otra parte, una falda plisada por encima de las rodillas en color neón, remera de algodón y chaleco de jean son una excelente opción para un outfit de día o una salida nocturna bien relajada, como una cena con amigas.

Ahora, para ocasiones más importantes, nada mejor que una falda plisada negra con una leve transparencia. Puedes elegir el corte que te siente mejor y combinarla con unos buenos stilettos y una blusa de seda en color rosado o verde agua.

No te olvides, la faldas plisada es un must de la temporada, que no puede faltar en tu guardarropas.