CURIOSIDADES

Alcanzará con que eches un vistazo a tú alrededor para comprobarlo: hay personas que parecen haber nacido con el ceño fruncido; otras, por el contrario, viven alumbrando al mundo con sus sonrisas.

Siempre hemos escuchado que la diferencia entre una postura y otra es la actitud. Pero, ¿no habrá algo de genética involucrado en todo este asunto? O en otras palabras, ¿qué tanto inciden los genes en nuestra felicidad?

La hora de la verdad

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Así es: los genes condicionan nuestra felicidad, al menos en parte. Un estudio realizado en la Universidad de Minnesota en 1996, bajo la dirección de David Lykken y AukeTellegen, concluyó que el 50% de la felicidad es genética. Varios estudios posteriores han confirmado este hallazgo. La pregunta es, entonces, ¿qué hay del 50% restante?

El poder de nuestras elecciones

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Con la felicidad que heredamos (¡qué extraño suena decir eso!) no podemos hacer demasiado; la clave está en el otro 50%, que depende enteramente de nuestras decisiones. Así que centrémonos en estas últimas.

Si saliéramos a preguntar por las calles, “¿qué es para ti la felicidad?”, es muy probable que las respuestas encerraran palabras como “trabajo”, “casa propia”, “matrimonio”… Pero, la ciencia no está muy de acuerdo con que en estas palabras se esconda la felicidad. De hecho, varias investigaciones han comprobado que la alegría causada por logros como un ascenso, vivir en una casa agradable o casarse se desvanece en cuestión de meses.

En cambio, por otra parte, más de un estudio ha dejado en claro que cultivar cualidades como la gratitud y la amabilidad, así como ayudar a los demás representan elecciones más sabias (y efectivas), son lo primordial a la hora de disfrutar de un bienestar más perdurable.

¿En conclusión? No permitas que tus sueños te impidan ver lo que tienes al lado. Sé consciente de este momento que estás viviendo y da gracias por él. La felicidad se esconde justo aquí.