HOGAR

Tener una casa, más allá de que sea propia o de alquiler, es tener un lugar en el que refugiarse, apartarse de todo o hacer lo contrario, para rodearnos y compartir con la gente que más queremos cuando así nos apetece. Nuestra identidad y sello personal por lo general impregnan cada rincón de la casa; por eso, saber qué hacer para conseguir tener un hogar saludable es muy importante para vivir feliz.

No te excedas en la limpieza

Estudios realizados parecen confirmar que cuánto menos estamos expuestos a las bacterias, más propensos nos volvemos a contraer las enfermedades que estas transmiten, debido a que no permitimos que el sistema de defensa del cuerpo consiga inmunizarse de forma natural. Por eso limpia, pero sin exagerar.

Procura que circule aire puro

Ventila tu casa a diario, deja que entre el aire y el sol para evitar la humedad. Si tienes una ventana en el cuarto de baño haz lo mismo, de lo contrario cada vez que ventiles el resto de la casa, recuerda tener la puerta del baño abierta para que entre el aire allí también.

No permitas que se fume dentro de tu casa

No solo por una cuestión de evitar convertirte en fumador pasivo; sino porque el humo queda impregnado en todo, contamina y es perjudicial. Por otra parte, el olor que deja el humo del cigarrillo dentro de los ambientes es muy desagradable.

Reduce el uso de productos químicos

Hay muchas alternativas económicas y naturales a las que puedes recurrir a la hora de limpiar tu hogar; si quieres que tu casa huela bien opta por utilizar, por ejemplo, aceite esenciales, pero intenta no usar aerosoles o ambientadores artificiales que ponen en riesgo tu salud.

De igual forma, a la hora de redecorar o pintar tu casa, es mejor conseguir pinturas libres de olor y de sustancias tóxicas. Buscar papeles o revestimientos sostenibles y que sean lo más naturales posible.

Evita que se levante polvo

La mejor manera de lograrlo es limpiando con un paño húmedo; los pisos en vez de barrerlos puedes aspirarlos o bien limpiarlos con una mopa o fregona húmeda.

Limpia a fondo tu casa solo cada cierto tiempo, con esto me refiero a mover muebles, limpiar interruptores, bombillas de luz, por encima de las alacenas, aspas de ventiladores y demás objetos y sitios que no limpias con regularidad. Si bien no es bueno ser un obsesivo de la limpieza, es necesario conseguir el equilibrio justo para vivir en una casa en la cual tengas el mínimo riesgo de enfermar.