TOP 5

Cameron Díaz

Hace tres años en una entrevista para la revista Vogue le preguntaron a esta bella actriz cuál era su secreto de belleza. Con soltura, tan natural en ella, Cameron respondió: “Supongo que es el ejercicio, una dieta saludable, mucha agua, mucha risa, mucho sexo. ¡Sí, el sexo! Lo necesitamos como seres humanos. Es saludable, es natural, ¡es para lo que estamos aquí!”

Robert Downey Jr.

Si la anterior confesión no te ha sonrojado, espera a leer las palabras del actor de Iron Man. Sin tapujos, pecó de extrema sinceridad en una entrevista para The Sunday Times en 2008: “Yo era un masturbador compulsivo en serie. Pero fue la mejor cosa que podría haber sido. Utilicé ese órgano y monté por todo lo que valía la pena”.

Jada Pinkett Smith

La esposa del actor Will Smith no reparó en soltura a la hora de brindar consejos sexuales. Quizás sean su secreto para un matrimonio duradero, y sería buena idea tenerlos en cuenta: “Tienes que ser astuto… la casa de su novia en una fiesta, el cuarto de baño, un dormitorio. Piensa en lugares al aire libre, que son cómodos para tener sexo. ¿Tienes acceso a su oficina? ¡Sé su secretaria! Detente al costado de la carretera… Sólo tienes que activarte”.

Angelina Jolie

Esta bella actriz sí que no tiene pelos en la lengua a la hora de las confesiones. No sólo declaró su pasado (¿y presente?) bisexual, sino que tampoco ahorra detalles de su vida sexual. Al menos así fue allá por el año 2008, encinta de sus gemelos Knox y Vivienne, cuando se sinceró sobre su estado y el sexo: “El embarazo es grande para la vida sexual. Te hace mucho más creativa y es mucho más divertido”. ¿Será por eso que tiene tantos hijos?

George Clooney

Este guapo actor confesó haber perdido su virginidad a los 16 años. Sin embargo, su primer orgasmo habría sido unos cuántos años antes, a la edad de 6 o 7 años. ¿Cómo? Dejemos que el mismo George lo relate: “Creo que fue al subir una cuerda cuando tenía 6 o 7 años de edad. Quiero decir, no salió nada, pero todos los otros elementos estaban allí. Recuerdo llegar a la cima de la soga, colgando de la cuerda y pensar, ‘¡Oh, Dios mío, esto se siente muy bien!'”.