¿Qué padre no desea que su hijo sea feliz? A la gran mayoría se nos comprime el pecho de solo pensar que nuestros hijos no se sientan felices, y por eso pocas veces pensamos en este tema.

Los padres tenemos varias formas de reconocer las señales de la felicidad en nuestros hijos, y también aquellas que no lo son. Es un tema muy importante y por eso merece nuestra atención. Fíjate en estas señales para responder si tu hijo es feliz o no.

¿Cómo duerme tu niño?

Que los niños tengan patrones de sueño regulares, no despierten de forma continua con pesadillas y duerman de un tirón sin que sean demasiadas o pocas horas, es un buen síntoma de que todo va bien en ellos.

¿Cuán sociable es tu hijo?

La integración y aceptación por parte de los grupos sociales también hace a la felicidad de un niño. Si tu niño tiene amigos, se relaciona con normalidad y se encuentra bien integrado en el grupo escolar (además de ser tenido en cuenta por este a la hora de compartir fiestas de cumpleaños o actividades), es una buena señal. 

¿Tu hijo está triste o desganado?

Los niños tienen sus propios miedos, inseguridades y deseos que a veces sienten como insatisfechos o incomprendidos por parte de los padres. Es normal que así sea, pero no lo es cuando se vuelve frecuente o cosa de todos los días.

¿Cómo es su desempeño escolar?

Puede que no le guste estudiar, en definitiva a pocos niños les gusta. Pero una cosa es el gusto y otra muy diferente es que tenga dificultades importantes por mantener sus calificaciones en un nivel aceptable. De no ser así, puede que haya algún conflicto que le esté afectando.

¿Cuánto comparte en familia?

Observa cómo es la relación diaria de tu niño con la familia. Si notas que pasa muchas horas encerrado en su habitación puede que se esté aislando por alguna razón. Un niño feliz comparte tiempo en familia, se comunica y juega con y a la vista de ella.

¿A qué conclusión llegas luego de pensar en tu hijo y su conducta? ¿Es feliz o intuyes que algo anda mal? Los padres siempre deberíamos ser observadores de la vida de nuestros hijos, pero también debemos preguntarles de forma directa sin son felices, o qué cosas los hace felices. De este modo los padres podemos encontrar nuevas cosas por hacer para su bienestar.