La mayoría de los niños tiene problemas con sus compañeros, rabietas o tristezas ocasionales. Sin embargo, si a tu hijo o hija le suceden estas cosas con demasiada frecuencia o no puede controlar su estado de ánimo durante gran parte del tiempo, entonces quizá se trate de algo que va más allá de una conducta propia de su edad o a causa de algo que ocasionalmente le ha sucedido y es más sensible de “lo normal”.

¡Atenta a estas señales! 

  • Su comportamiento es causa de problemas en la escuela o llama la atención de los maestros.
  • Su comportamiento interfiere con la posibilidad de interactuar bien con otros niños e incluso comienzan a excluirlo de las fiestas de cumpleaños y otros eventos.
  • Las rabietas y el llanto están ocurriendo más allá de la edad típica de las rabietas, hasta los 7 u 8 años de edad.
  • Observas comportamientos peligrosos para tu hijo o para otros: cortes, golpes, etc.
  • Su tristeza está siempre presente y generar interrupciones en la vida familiar.
  • Tu hijo es hipersensible a la estimulación de cosas tales como la ropa “áspera”, a la luz o al ruido y por eso se siente ansioso, distraído, incómodo o incluso abrumado.
  • Tiene crisis de llanto aparentemente “sin razón” evidente para ti u otros adultos que lo cuidan.
  • Comenta que está molesto porque siente que no puede controlar su tristeza o que no puede llevarse bien con otros y eso lo hace sentirse mal consigo mismo.

Que los niños tengan arrebatos emocionales regulares es generalmente un síntoma de angustia, lo mejor es llevar a tu hijo al pediatra y/o a un psicólogo infantil para detectar qué está provocando ese comportamiento.

Hay muchas causas subyacentes posibles, incluyendo el TDAH, ansiedad, ciertos trauma, incidente o negligencia por el que ha tenido que pasar, problemas de aprendizaje que bajen su autoestima en la escuela y en casa o dificultades para el  procesamiento sensorial de las señales provenientes desde el mundo que les rodea.

La ayuda de una crianza consistente

Cuando te enfrentas al desafío de los arrebatos emocionales de tu niño, es una buena idea pedir ayuda profesional. Puedes asistir a programas de formación de padres con guías paso a paso, te ayudarán a contener a tu hijo y a reforzar positivamente el comportamiento que deseas fomentar en él o ella.

La mayoría de los niños responden bien a una educación algo más estructurada, con respuestas tranquilas y consistentes de parte de los padres.

Cuando tu hijo llore, préstale atención pues puede que detrás del llanto se esconda un problema para atender.