Como papás nos sentimos realmente orgullosos de los logros de nuestros hijos, es increíble la felicidad que tenemos cuando vemos que tienen éxito en todo lo que hacen. Sin embargo existe una fina línea que divide a un niño vanidoso de un niño con autoestima alta, sigue leyendo para que la descubras.

Es muy importante que aprendamos a reconocer ciertas actitudes que diferencian a un niño vanidoso de otro con alta autoestima. El hecho de que nuestros hijos sean buenos en lo que hacen no quiere decir que sean superiores a los demás, deben aprender a ser compasivos con los demás y no tratarlos como rivales a vencer.

Niños vanidosos

Comenzaremos primero con el niño vanidoso. Un niño vanidoso o engreído suele comportarse como el centro de la atención, se cree más importante que los demás, ve a los demás como rivales y jamás trabaja en equipo. Trata de destacar en todo por la satisfacción de sentirse alabado, y sobre todo no soporta perder y cuando lo hace siempre trata de esconder su fracaso.

Si identificas alguna de estas actitudes en tu pequeño, entonces tu hijo necesita aprender a ser más humilde.

Niños con autoestima alta

A un niño con autoestima alta le gusta trabajar en equipo, comparte con los demás sus logros, cree que el fracaso es una oportunidad para mejorar. Busca el bienestar de los demás además del suyo propio, y sobre todo no se queda con todo el crédito por el trabajo.

¿Tienes un niño con autoestima alta? ¡Felicidades!

¿Cómo buscar un sano equilibrio en nuestro hijo?

No es ni bueno ni malo tener un hijo vanidoso, pero como padres debemos buscar un sano equilibrio en nuestro pequeño; es decir, que no caiga en la vanidad, ni en una autoestima demasiado elevada. Debemos de aplaudir sus logros, y mostrarle que también los demás niños son igual de importantes que él.

Un niño sano y estable emocionalmente es un niño emocionalmente feliz. Ahora, ya sabes cuál es la diferencia entre niños vanidosos y de alta autoestima.