Las pesadillas pueden ser ocasionales o frecuentes en los niños, algunos sobrellevan la situación mejor que otros pero cuando les ocasiona verdadero pánico, pueden padecer de síntomas muy desagradables.

Aunque las pesadillas son confundidas con los terrores nocturnos, no son lo mismo. Los terrores nocturnos tienen lugar durante la primera fase del sueño, se trata de un estado muy profundo en el que al niño le cuesta despertar. Una vez que despierta, es difícil de consolar. Al día siguiente, el niño es incapaz de recordar el suceso.

En cambio, las pesadillas ocurren durante la segunda fase del sueño y a menudo los niños se despiertan llorando o gritando a causa del miedo percibido. Al día siguiente pueden recordar perfectamente lo sucedido.

Por qué tiene pesadillas

Por lo general, los niños comienzan a tener pesadillas alrededor de los dos años de edad, cuando tienen la capacidad de imaginar y comprender más. 

Una pesadilla puede verse favorecida si el niño ha vivido una situación de estrés o miedo durante el día, o incluso a raíz de ver un programa de televisión que le haya causado impresión o temor. Las pesadillas se consideran normales cuando no provocan consecuencias sostenidas en el tiempo.

Qué puedes hacer para ayudar a tu niño

Si bien no puedes impedir que sueñe y tenga pesadillas, está en tus manos enseñarle a afrontar la situación. Por ejemplo, cuando tenga una pesadilla, abrázalo y hazle sentir seguro, también explícale que solo es un sueño y que en la realidad nada está ocurriendo.

No es buena idea que le des mayor importancia, ya que luego podría simular tener pesadillas para llamar tu atención. Tampoco es conveniente que lo lleves a dormir a tu cama porque podría convertirse en una costumbre difícil de cambiar.

Hazle saber que estás muy cerca y que basta con llamarte para acudir a su lado en cuestión de segundos. Asegúrate de que una luz tenue quede encendida durante la noche o que tenga una lamparilla al lado de la cama para que pueda encenderla en caso de ser necesario.

Por último, una buena terapia en estos casos es pedirle, al día siguiente, que haga un dibujo para plasmar en papel su pesadilla y que luego de terminarlo lo tire a la basura.

Trucos preventivos de pesadillas

  • Deja que duerma acompañado de su peluche favorito.
  • Prepara una botella pulverizadora con agua y esencia de vainilla y pulveriza el ambiente un rato antes de que tu hijo se acueste, dile que es un ahuyentador de pesadillas.
  • Compra un atrapa sueños y cuélgalo sobre la cama, explícale para qué lo haces.
  • Antes de dormir, comparte un cuento gracioso, un chiste, y vigila lo que ve en la televisión.
  • Una ducha o baño de agua caliente ayudará a que se relaje y acueste más tranquilo.

Si a los adultos no nos gusta tener pesadillas, ¡imagínate lo desagradable que es para tu hijo! No minimices el problema, hazle saber que tú estás allí para ayudarlo y aplica estos consejos.