A muchas suele darnos un ataque de hambre durante las numerosas horas que transcurren desde el almuerzo hasta la hora de la cena. En esos momentos, solemos abrir la heladera y tomar lo que tengamos más a mano… y precisamente es lo que debemos evitar. Tomar una merienda ligera a mitad de la tarde nos ayuda a llegar con menos hambre a las comidas e ingerir alimentos saludables, no golosinas ni antojos que solo nos aportan calorías.

Existen variadas alternativas de meriendas ricas en nutrientes pero bajas en grasas y azúcares. Una buena opción es tomar un vaso de leche descremada con una cucharada de cacao y una tostada con queso untable. Esta alternativa es ideal para las mujeres que buscan ingerir calcio sin aumentar de peso. Si no te agrada la leche, puedes probar con un pote individual de yogur descremado saborizado.

Otra de nuestras grandes aliadas a la hora de merendar sanamente son las frutas. Te recomendamos optar por las frutas de estación, porque son más baratas y suelen venir lo suficientemente maduras como para que estén sabrosa           s. Un durazno o una manzana, una pera, incluso una banana son excelentes alternativas para calmar el hambre durante la tarde. Además, son ideales para poder ir de cuerpo.

Tampoco hay que olvidar que puedes consumirlas en zumo –pocas cosas hay más deliciosas que un zumo natural de naranjas- y secas. Frutos como las pasas de uva y las almendras aportan mucha energía y por si fuera poco son alimentos que hacen bien a la piel.

Las barritas de cereal también son una buena alternativa, práctica y cómoda, ya que pueden ser compradas y consumidas en la calle. Si no puedes sentarte a merendar en tu casa, trata de tener a mano una barra en tu cartera para consumirla en la pausa del trabajo o mientras vas de compras. Para que te haga sentir más satisfecha, puedes combinarla con un vaso de leche descremada o jugo natural a base de soja.

Finalmente, un producto que muchos suelen tachar de calórico pero es saludable y llenador si se consume en forma moderada es el maíz inflado. Una porción de un vaso pequeño –esto es, aproximadamente 30 gramos- calmará tu ansiedad de comer algo dulce.

La mayor parte de los nutricionistas actuales recomiendan seguir un plan de al menos cuatro comidas diarias: de ahora en más ¡no te olvides de tu merienda!