Nuestros primos representan un vínculo familiar que nos viene dado casi de “fábrica”, a través de esos parientes más cercanos que, de forma gratuita, enriquecen nuestros años de infancia y también de madurez.

Te invitamos a profundizar un poco más en esa valiosa relación que vale la pena cuidar en el presente, y fomentar a su vez en nuestros hijos, para fortalecer así el vínculo familiar.

Nuestros primos, esos excepcionales segundos hermanos

Cuando un niño viene al mundo tiene como primer círculo de interacción a sus padres y hermanos. Mucho antes de empezar a construir lazos de amistad con otros iguales, ese niño tendrá en sus primos un contacto social del que puede verse beneficiado.

  • La calidad de una relación entre primos viene determinada, a su vez, por una relación positiva entre hermanos. Si esta no es propicia ni afectuosa ese vínculo no aparecerá.
  • De hecho, es común que muchos de nosotros no conozcamos a algunos de nuestros primos, simplemente porque nuestros padres dejaron de tener relación con sus hermanos en un momento dado.
  • Ahora bien, si el contacto es bueno y frecuente, la infancia de ese niño se verá recompensada por esa amistad especial, ahí donde el componente familiar, pero ante todo el emocional, creará una impronta eterna entre ellos.

Nuestros primos son esos segundos hermanos con los cuales explorar el pueblo de nuestros abuelos, vivir aventuras vacacionales o de fin de semana, ponernos en riesgo, perdernos, descubrirnos, pelearnos, reír y crear esa “reserva cognitiva” que tanto nos hace crecer por dentro.

Nuestros primos, aliados imprescindibles

Algo que todos sabemos es que no es habitual llevarnos bien con todos y cada uno de los primos que tenemos por parte materna y paterna.

  • Conectaremos más con aquellos que encajan con nuestros valores y personalidad, con aquellos que supieron darnos apoyos y alegrías cuando más los necesitamos. Esos que nos han acompañado en la infancia y que siguen con nosotros en la madurez.
  • Otro situación común que también puede darse es que hay personas que mantienen una relación más enriquecedora con sus primos que con sus hermanos.

Son detalles normales que no deben causarnos mayor preocupación.

  • No por ser familia estamos obligados a tener que fingir algo que no sentimos, por ello, nada mejor que seguir siempre la voz de nuestro corazón y nuestra conciencia, siendo respetuosos en todo momento.

Un primo puede ser mejor que un amigo, puede ser un aliado imprescindible, un hermano del alma, una persona con la que deseamos contar hasta el último día de nuestras vidas.

Propiciar una buena relación de nuestros hijos con sus primos

Si mantienes una relación cordial con tus hermanos y con la familia de tu pareja, no dudes en propiciar esas reuniones donde los adultos disfruten y los más pequeños aprendan a convivir.

  • No debemos olvidar que la infancia, en especial los 6 primeros años de vida, es un momento excepcional donde cada acontecimiento cuenta.
  • Si favorecemos esos juegos, esas aventuras, esas tardes de merienda, risas, travesuras y canciones entre primos, les estamos regalando no solo felicidad, sino maravillosos recuerdos que les permitirán crecer en alegría, sintiéndose amados.

Permite que tus hijos tengan la misma relación positiva que tú mismo tuviste con tus primos.